Violinista paralizada controla orquesta en vivo gracias a la tecnología

Cuando sufrió un accidente de tránsito, Rosemary Johnson era una estrella en formación en la Opera Nacional de Welsh.

Su habilidad para hacer música desapareció ya que después de siete meses de estar en estado de coma, y de haber sufrido una lesión cerebral quedó paralizada y muda.

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Veintisiete años después, un programa tecnológico desarrollado por doctores e investigadores de la Universidad de Plymouth en el Reino Unido, conocido como interfaz de música cerebral computarizada (BCMI), le permitió controlar una orquesta.

El BCMI es un dispositivo que se pone en la cabeza y contiene electrodos para monitorear la actividad cerebral, dándose cuenta cuándo la persona está mirando una pantalla.

La pantalla muestra patrones de diferentes colores que son de hecho notas musicales o frases en las que el usuario se enfoca para poder hacer una selección.

Si se concentran aún más, la velocidad y el volumen de las notas musicales puede ser ajustado.

La gran diferencia es que la música no se genera en un computador, sino en una orquesta en vivo. Al utilizar el BCMI, se está utilizando la mente de un músico para producir las notas seleccionadas en su cabeza, todo gracias a esta maravillosa tecnología.

El profesor Eduardo Miranda, Director del programa afirma que “fue muy emotivo, y la primera vez que lo utilizamos con Rosemary lloramos. Podíamos sentir su alegría al haber podido producir música”, declaró al Telegraph.

Miranda produjo un corto documental explicando cómo funciona la tecnología.

Los músicos que tocan las notas son conocidos como el Paramusical Ensemble, y la primera pieza que produjeron y grabaron, será tocada de nuevo en un festival en Plymouth en Febrero. Se llama Activating Memory.

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El proyecto lleva una década siendo utilizado, pero Johnson fue la primera persona en hacerlo con gran impacto. Miranda explicó recientemente a CNN cómo funciona la tecnología.

El aparato mide 8 frecuencia diferentes y es tan sensible, que sabe qué panel en la pantalla está mirando el usuario, aunque las diferencias entre ellos sean solo de unos cuantos hertz.

Sin embargo, deben pasar diez segundos para que la música seleccionada sea tocada por la orquesta, y a pesar de que no se necesite conocimiento musical previo para utilizarlo, si se quieren producir buenos sonidos, es necesario tener conocimientos musicales.

Infortunadamente, la tecnología es costosa. Cada aparato cuesta $15,000 dólares así que es poco probable que muchas personas tengan acceso a ella.

No obstante, el equipo está dispuesto a crear estaciones donde los usuarios puedan utilizar los aparatos y tengan la posibilidad de publicar su música en internet.