ULA ataca a SpaceX para conseguir un contrato del Gobierno de los EEUU

¿Qué harías si aspiraras a un contrato importante del Gobierno? Pues… seguramente señalar los defectos de la competencia.

Y eso mismo es lo que ha hecho United Launch Alliance. La compañía ha destacado las recientes explosiones de los cohetes de SpaceX, su rival, como la razón principal por la que los militares deberían elegir los servicios de ULA.

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Ambas compañías están compitiendo por un contrato lucrativo para lanzar un satélite GPS. ULA ha confirmado a The Verge que había presentado una propuesta, pero no sin subrayar algunos problemas de SpaceX primero. “Con los fallos de lanzamiento recientes se ha demostrado que los cohetes no son mercancías. Son sistemas de alto riesgo y las consecuencias de un fracaso son costosas y de largo alcance”, ha señalado el grupo en un comunicado.

La explosión que sufrió a finales de agosto un cohete Falcon 9 se llevó consigo un satélite – fabricado por Spacecom – que buscaba llevar Internet a las zonas marginadas de Florida. Facebook fue socio en dicho proyecto, y el CEO, Mark Zuckerberg, aparentemente culpó a SpaceX de la pérdida. El coste del satélite podría rondar entre los $ 95 y los $ 200 millones de dólares.

ULA también señaló su “inigualable registro de 111 lanzamientos con éxito consecutivos, junto con un rendimiento consistente”, como las razones por las que su propio producto es superior. Esto podría suponer otro golpe a SpaceX, después de que el CEO de Spacecom dijera una semana después de la explosión que tendrían que producirse “varios vuelos seguros” antes de que la compañía SpaceX volviera a intentarlo.

Peo no es la primera vez que ULA ha criticado SpaceX frente a los funcionarios militares. En una carta filtrada -a la que tuvo acceso The Washington Post del CEO de ULA, Tory Bruno, enviada al Pentágono lamentaba la aparente preferencia de la Fuerza Aérea a la oferta más baja – SpaceX ganó el primer contrato controvertido el año pasado – y dijo que todo el proceso de licitación debería extenderse durante 60 días para que SpaceX pueda averiguar lo que salió mal y que el rendimiento y la fiabilidad deben ser igualmente ponderados.

“Esta estrategia desafía tanto la ley como la lógica y pone cientos de millones de dólares de los contribuyentes y de la misión Warfighter innecesariamente en riesgo”, argumenta. SpaceX hasta ahora ha declinado hacer comentarios sobre las declaraciones públicas de ULA y tampoco ha confirmado si la compañía ha presentado una oferta o no para este último contrato.