Un robot y varios drones al rescate de refugiados en el Mar Mediterráneo

A medida que la Guerra civil en Siria avanza, más y más ciudadanos no tienen otra opción que hacer las maletas y partir hacia otras tierras. Todos los días, los refugiados cruzan las fronteras de Siria para encontrar algo de paz en países vecinos: Jordania, El Líbano, Turquía, Irak. Algunos se animan más allá. Quieren llegar a Europa y escapar completamente del conflicto. Pero el camino por tierra que lleva a Occidente no es fácil, y muchos deciden tomar un atajo cruzando el Mediterráneo. El destino: Grecia. La ruta es más rápida, pero tiene sus riesgos. Muchos de los barcos no fueron diseñados para transportar el número de personas que llevan a bordo, y además están en pésimas condiciones.

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Más de 4,000 refugiados murieron en el mar desde que estalló la guerra. Para proteger las vidas de los 2,000 refugiados que arriban a la isla griega de Lesvos todos los días, la Guardia Costera local reclutó a un robot llamado Emily.

La Guardia Costera de Lesvos le pidió al Centro para Búsqueda y Rescate asistida por Robot de la Universidad A&M de Texas que desarrollara a Emily como un proyecto piloto. El robot ya ha salvado a nadadores extraviados en los Estado Unidos, pero nunca operó, hasta el momento, en situaciones de la escala de la crisis de refugiados en Europa.

Emily es, en pocas palabras, una boya de 120 cm de largo controlada remotamente por un humano. Un cable de 610 metros (2,000 pies) une a Emily con un bote salvavidas o un puesto de avanzada en la orilla. Una vez que el robot hace contacto con los migrantes perdidos en el mar, el equipo de rescate tira del cable manualmente para traer a los refugiados a salvo de los peligros del mar. Emily también viene equipada con varios Fotokites, drones que vuelan a 10 metros de altura con cámaras de video para ayudar la visual del operador. Los pequeños quadcopteros tienen una particularidad: están unidos a Emily mediante cables, lo que los hace más fáciles de operar.

Emily puede andar a 32 km/h (20 mph) por 20 minutos con batería completa. Un tiempo suficiente para participar en una o más operaciones de rescate.

El equipo de Texas A&M, la Guardia Costera de Lesvos, y más de 80 ONGs trabajando en la región de crisis piensan que Emily ayudará a salvar vidas, y se muestran entusiasmados. De todos modos, también tiene sus riesgos. Uno de ellos es la posibilidad de que el cable de 600 metros se enganche en los motores de los botes de rescate no coordinados por la Guardia Costera.

Por esa razón, los grupos de rescate de las ONGs tienen prohibido, de ahora en más, usar sus propios botes sin una autorización explícita, ya que la Guardia Costera de Lesvos acaba de aprobar el uso de Emily.