En Seattle se moldea el futuro de Lamborghini

Lamborghini se ha instalando en Seattle, Washington. El fabricante italiano acaba de abrir un centro de investigación denominado Laboratorio Avanzado de Estructuras Compuestas (ACSL, por sus siglas en inglés) el cual tiene como objetivo avanzar en la tecnología del uso de la fibra de carbono.

Seattle esta a una considerable distancia de Sant’Agata Bolognese, ciudad natal de la compañía en Italia, pero está estratégicamente situada junto a la sede de Boeing. Los dos socios han unido sus fuerzas un par de años para desarrollar componentes de fibra de carbono para los aviones de Boeing y los súper-deportivos de Lamborghini.

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Empresas del ámbito de la automoción están recurriendo a la fibra de carbono en un intento por hacer sus vehículos más ligero, más rápidos y más eficientes. Sin embargo, Lamborghini ha estado coqueteando con los materiales compuestos en las últimas tres décadas.

“La fibra de carbono es un material con el que Lamborghini tiene ya una larga historia. Comenzando con el Countach Quattrovalvole, y continuando en la actualidad. Se trata de una de las claves más importantes del éxito de nuestros autos en el pasado, presente y futuro”, afirmó el jefe de empresa, Stefano Domenicali, en un comunicado.

Lamborghini presentó su know-how de fibra de carbono en 2010, cuando introdujo la tecnología patentada Forged Composite, la cual acorta drásticamente el tiempo necesario para formar los componentes. El primer coche en beneficiarse de esta tecnología fue la edición limitada del Sesto Elemento.

Los fanáticos del Lambo han disfrutado de un avance de lo que está por venir a principios de este año en el salón del automóvil de Ginebra, cuando Lamborghini presentó la edición limitada del Centenario (en la foto) el cual posee un cuerpo hecho completamente de fibra de carbono.

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El futuro se ve prometedor, aunque en Lamborghini prefieren no hacer comentarios sobre la manera exacta en que la ACSL está trabajando. Sin embargo, es una apuesta casi segura que los futuros modelos de la compañía —incluido el SUV Urus, a lanzarse en 2018— incorporarán una cantidad cada vez mayor de fibra de carbono.