24 Horas de Le Mans es también una carrera tecnológica

Las 24 horas de Le Mans es sin duda una de las carreras más duras y célebres del deporte del motor. Desde 1923, los autos y sus respectivos pilotos han tenido que poner a prueba sus límites, y no sólo para ver quién es el más rápido, sino para demostrar que pueden sobrevivir 24 horas seguidas simplemente compitiendo.

Cada año, este tranquilo pueblo francés se transforma en el punto de mira del mundo del automóvil. Y a pesar de aquí estamos a un océano de distancia, el evento de 24 horas genera cambios en los vehículos que conduciremos en el futuro. En efecto, muchas de las innovaciones que se implementan en los vehículos son testeadas en este evento, mostrando su verdadero valor. O su no-valor.

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Dice la conocida canción que “no hay que llegar primero, pero hay que saber llegar”. Y esto aquí es una gran verdad, quizá más que en cualquier otro evento de carreras. Ese fin de semana, 60 coches en 4 clases diferentes recorren el circuito de ocho millas y media milla desde las 3:00 pm. del sábado, a las 3:00 pm. del domingo siguiente. Y es verdad: no importa en qué lugar se llegue, sino que llegar, cumplir las 24 horas, es ya motivo suficiente para sentirse triunfador.

Lo primero a considerar: el combustible y los neumáticos. Tener que parar para repostar y cambiar las ruedas es lo que más hace, a la larga, perfeccionar a los equipos que compiten año tras año. Audi, por ejemplo, ha sido parte de esta raza de competidores desde hace ya más de una década, y su actual vehículo de carreras —el R18— es la culminación de toda lo que han ido aprendiendo a lo largo de los años.

Comenzando con el R8 (el auto de carreras que da su nombre al coche de calle), pasó de los motores turbo al diesel, y de este a un híbrido turbodiesel, todo por la búsqueda de la eficiencia del combustible. Los sistemas de propulsión ven mejoras cada año, tanto así que el V6 TDI consume en la actualidad el 33 por ciento menos de combustible que cuando se introdujo en la competición, en 2011, además de un 46 por ciento menos de energía que el V12 TDI que se utilizó en 2006. Mientras tanto, la velocidad media ha aumentado casi en un cuatro por ciento. Esto puede parecer un aumento relativamente pequeño, pero constituye una gran diferencia en una carrera de resistencia de 24 horas.

Pero claro: toda esa potencia y la eficacia es, en última instancia, inútil si los neumáticos no pueden mantener al auto en la pista, ya sea debido a cambios demasiado frecuentes, o simplemente no responden como debieran. Michelin ha sido parte de Le Mans desde hace ya mucho, y este año, 33 de 60 autos han tenido el caucho de Michelin en sus ruedas, incluyendo el Corvette C7 y el Ford GT.

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Llevar sobre sí los autos a altas velocidades por 24 horas castiga en exceso a los neumáticos, que tienen que encontrar la perfecto equilibrio entre gomas, tornillos y llantas, ya que todo es necesario para que funcione bien. Es en Le Mans donde los fabricantes de neumáticos como Michelin tienen que demostrar que sus compuestos de neumáticos pueden sufrir cambios drásticos de temperatura y soportar las demandas de los vehículos. Unos neumáticos mediocres pueden socavar y echar por tierra todos los otros esfuerzos mecánicos, y responder al calor, la presión y la lluvia, que siempre, siempre se hace presente.

¿Otro obstáculo? Es tan evidente que muchas veces no se le considera en su real dimensión: la noche. Audi ha desarrollado una tecnología de luz láser que ya está en los vehículos de carretera en la actualidad. Se trata de una luz más limpia, y que puede llegar más lejos. Una matriz de LED puede también optimizar la forma y el enfoque de los haces. En cuanto a los autos de calle, permite iluminar bien el camino que se tiene por delante, sin encandilar a los vehículos que circulan en sentido contrario.

Estos son sólo algunos ejemplos de cómo Le Mans es campo de pruebas de la innovación. Cosas como la aerodinámica y la suspensión de muchos autos que conducimos el día de hoy, fueron puestas a prueba en este riguroso laboratorio.

Le Mans es una carrera legendaria en la cual, en sólo 24 horas, miles de pequeños milagros suceden, desarrollando una tecnología que no tarda en ser puesta a nuestro alcance.