Opinión: Faraday Future necesita más hechos y menos palabras

El otro día, en un hangar lleno a reventar, cientos periodistas, curiosos y otros invitados de Faraday Future se reunieron para ver la presentación de un carro que —supuestamente— está destinado a marcar un hito en la historia de los vehículos eléctricos. Pero la verdad es que, lejos de silenciar las voces críticas, Faraday dio bastante material para todos aquellos que aún dudan de sus capacidades.

Para empezar, la presentación fue arrogante, pomposa. Nick Sampson, vicepresidente de I+D de Faraday, comparó tanto a su compañía como a Tesla con pioneros de la envergadura de Karl Benz y Tim Berners-Lee, personas cuyos esfuerzos “crearon un futuro mejor”, los mismo que Faraday quiere hacer ahora, eso sí, “desmantelando los conceptos convencionales de la fabricación de vehículos”.

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La compañía entonces se largó una conferencia dividida en cuatro partes (una hora larga) hablando sobre las capacidades que tendrá el vehículo de producción previsto por Faraday Future. Una hora de palabras, proyectos, gráficos y demás. Y todo esto antes de siquiera ver el carro.

“Mientras que algunas personas piensan que es una gran desventaja [ser] una empresa nueva, nosotros pensamos que [justamente] nuestra hoja en blanco es una de nuestras mayores fortalezas”, dijo Sampson, al comienzo de la exhaustiva presentación. Vale, vale. Si tú lo dices, Nick…

Lo cierto es que ha habido un montón de opiniones, rumores, noticias y especulaciones sobre Faraday Future desde su debut en el CES de hace un año. Hemos escuchado que no pudo cumplir con sus plazos de producción, que FF no tenía dinero, y que la construcción de su instalación de producción estaba detenida por retrasos en los pagos.

Lo cierto es que este día era la oportunidad para que Faraday tomara la palabra y pusiera las cosas en su sitio. Pero, en vez de eso, osciló discursivamente de un lado a otro, puso una pantalla imágenes sin mayor sentido, y citó incluso a Wikipedia al comparar su crossover eléctrico con Tesla. Lo cierto es que los maestros no permiten que los estudiantes citen a Wikipedia en sus tareas, así que ¿por qué un fabricante de automóviles la usa en una presentación ante los medios, y en la conferencia tecnológica más grande del mundo? ¿Es que Faraday no pudo encontrar por sí misma algunas estadísticas reales de Tesla?

Todos nos hemos presenciado más de alguna vez esas peroratas que atemorizan nuestros sentidos declarando cuán capaces son, y todo para —simplemente— ocultar su propia falta de confianza. Como un niño petulante de la escuela, Faraday piensa que sabe y hace mejor las cosas que todas las compañías que existieron antes que ella. Pero la sabiduría, amigos míos, no es algo que uno se gana en un bingo, sino algo que se aprende con trabajo, observando a los que llevan ya décadas de experiencia.

Faraday apenas habló de lo que (supuestamente) es su fábrica de producción. Mostró un breve vídeo de excavadoras removiendo tierra y despejando el camino, y llamó a esto “el final de la Fase Uno”, con una eventual Fase Dos comenzando “en breve”. Pero teniendo en cuenta lo que hemos oído hasta ahora acerca de los problemas financieros de la empresa, nos tomamos estas palabras más como una declaración de intenciones que como un hecho real.

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Hay algo que nos da vueltas en la cabeza: el FF 91 es realmente increíble en papel. Demasiado increíble, si se quiere. Con 1,050 caballos de fuerza disponibles, aparcamiento y características de conducción autónomas, conectividad, y un montón de par de torsión, el FF 91 parece querer abarcar demasiado. Y ya bien se sabe que quién mucho abarca, poco aprieta.

Una nueva compañía que promete “cambiar el mundo” va a tener que enfrentarse a muchos contratiempos, algunos bastante devastadores, por lo que sería bueno que se tomaran las cosas con más calma. Sabemos esto porque hemos visto a Tesla pasar “por todo” antes de llegar finalmente al sitial en cual está.

Faraday Future puede convertirse en una gran compañía de automóviles, ¡por supuesto que sí! ¡Nadie aquí dice lo contrario! Pero para llegar allí, tiene que dejar de sacar pecho por cosas que todavía no ha conseguido, reducir el lenguaje extravagante, y hacer algo que los fabricantes de automóviles —esos mismos que tanto le gusta criticar— han hecho y dominado durante ya mucho tiempo: hacer vehículos.

Queremos decir: hacer más de uno.